Archivo mensual: diciembre 2010

wish you were here…

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Archivado bajo De mi BSO

De un tiempo inocuo

Y pasaron los años,

 

Pasaron como unas botas sucias

sobre el suelo blanco,

como el rostro que no olvido

mirada de luz y de amianto.

 

Pasaron por mi cara,

tus dedos blancos

como los años,

tantos días,

tanto tiempo esperando.

 

Pasó como una respuesta

por párvulos labios,

por el calor de un sueño,

por tu cuerpo lejano.

 

Pasaron los años, pasaron…

 

Intentando cubrir

un hueco muy amplio,

alejarme de ti,

o vivir esperando.

 

Como tu presencia

un día de verano,

como la tuya ausencia,

en el calendario.

 

Como la lluvia fuiste,

furia de un sueño vano,

esperar lo imposible,

corazón asustado.

 

Y pasaron los años, pasaron…

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Archivado bajo Puñados de palabras

pasando las horas en la catedral sumergida

En medio de la catedral sumergida, cuando el azul del agua del mar es oscura, de un azul, de un azul tan profundo, tan intenso, que es imposible ver en la realidad, algo así, como el azul de los cuadros de Van Gogh.

Flotando, y a veces sintiendo la gravedad que me ayuda a pasear por sus naves, sus enormes naves, arcos apuntados, y vidrieras por las que se filtra la luz coloreada a traves del agua, y se ven los colores, que no se proyectan en el suelo, juegan en el agua, y se mezclan con la corriente, y tu, en medio..sintiendote pequeño, ante un espacio tan diafano, y la belleza está por todos lados, no hay nadie, intentas devorarlo todo con los ojos, y sin entender porqué, no hay angustia, puedes respirar bajo el agua.

Debussy escarba en tus oídos, hace una galería dentro de tu corazón, casi duelen esas notas de piano, y todos los sentimientos malos, ndejan de serlo, te sientes libre, y la bondad que te inspira esa música, te hace sentir como un ser etéreo…el miedo se disipa…odias todo el daño que provocas, porque cada ser humano es una arma de palabras, palabras que se disparan con una fuerza que lo destruye todo a su paso o crea…crea universos…y es tan complicada esa dicotomia, que al tratar de comprenderlo parece que la razón resbala por tu cuello y solo puedes sentir

Pero..qué vas a hacer ahora?ni siquiera llueve y tu corazón ni tan siquiera te dirige la palabra…estás de espaldas de nuevo y caes enfermo, porque el dolor del alma pasa a ser físico y no entiendes nada, el camino se retuerce y no sabes como seguir, te estás perdiendo entre los árboles, estás asustado, pero a la vez, no quieres que nadie te encuentre.

No quieres escuchar más palabras, solo la música, eso será suficiente. a veces te sientes como una pieza más en este juego, de oferta y demanda, resulta tan cruel…

Un lobo cruza los almanaques y se detiene en diciembre, dejó sus huellas dispersas por todo el año, dejó una lágrima el día menos pensado, y se paró a tomar aliento en octubre y en sus hojas amarillas.

Parece mentira que el río crecía y no pudiéramos verlo, que se tragara las piedras que lanzaba cargadas de melancolía y norte, cargadas de miradas al suelo. Es una reminiscencia temprana la de estos días, es una mañana sin café, como mis pasos sin prisa.

Fotografiar la noche sin apoyo resulta complicado, medir la luz en los escaparates, que por fin nos dieron algo que no se consume, y había aún más picardía en mis rizos rojos que en mi sonrisa, y entonces había más vida en mis pecas que en mi mirada. Una mirada de objetivo, un corazón de fotómetro, siempre subexpuesto…

 

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libros vs luces

Entre jarchas y poemas tradicionales varios, todo un rollo (con perdón de cara a los medievalistas, pero prefiero mil veces la Celestina), me cuestiono los extremos sin hallar su justo medio. Un destino al que huir, nunca demasiado claro, y tengo miedo de la soledad por haberla vivido tan de cerca. Hoy, en la Facultad, hubo un desfile de máscaras, en una especie de cervezada con migas, donde se recaudaban juguetes, para los niños. Momo se perdía en las caras, en el intentar saludar a todo el mundo, en esas fotos de grupo que evitó con la excusa de salir a fumar un cigarrillo bajo la lluvia. A veces, la Facultad parece la guardería, tendrían que haber visto a los alumnos de primero, explotando globos, gritando como críos de cinco años, provocando en Momo un poquito de mala leche, pero solo un poquito. La insistencia de mi amiga, que tiraba de mi brazo para ir a tomar un café a un bar cualquiera, y la ridícula música que resonaba en el claustro, me hizo decidirme: “Es hora de partir”.

 

Fuera llovía con rabia, todo un alivio, pensé. Y Momo, se sumió de nuevo en sus pensamientos, mientras por fuera actuaba como una autómata, agradecía la presencia de sus colegas, pero es inevitable que su cerebro vuele y que a veces parezca que no está escuchando, que está como en otro lado. La Navidad, ella odia la navidad, tiene miedo de una cita en la que no sabe qué sucederá, dicen que el gato escaldado huye del agua fría, huye de la culpa, de las preguntas, de tener que dar explicaciones de sus propios errores…todo es demasiado complicado. Y Momo debe estar en esa cena familiar del día veinticuatro, debe partir el turrón, ayudar en la cocina, llenar las copas de cava y…es todo tan horrible…normalmente huye de la mesa, y mira un punto fijo en la ventana, o la televisión aunque no la esté viendo, porque tanta pompa, tanta amabilidad, ¿me pasas la sal?…es insoportable. La palabra insoportable está siendo muy utilizada últimamente, vaya ánimos, por dios. Así que, el otro día, fui a por un montón de libros a la biblioteca para ella, como una morfina para adormecer tanta “alegría”, para que pudiera retirarse a su cuarto y leer, leer y leer. Desconectar, al fin y al cabo de las luces, los belenes, las pistas de hielo, y los centros comerciales.

 

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Salón Mental

“Impresióname, sorpréndeme, destrózame, hazme vibrar, llorar, temblar, indignarme, en un primer momento; recrearás mis ojos después, si puedes”

Salones, Denis Diderot

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Simone Haack

Simone Haack es una pintora    nacida en Rotenburg (Alemania). Centra su obra en la figura femenina, representada casi siempre en posturas que pueden resultar muy recargadas o casuales. La protección o ausencia de la misma, es una constante en la obra de Haack. Observamos reminiscencias realistas, aunque también establece una “Realidad asociada a los sueños, la memoria y la imaginación”. Su paleta fría, cargada de contrastes nos lleva al alma de unas figuras que dan deseos de abrazar, o transmiten un abandono que acaricia la delicadeza y el deseo.

 

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living in the beatiful vacuum…

17-12-10

Ibuprofeno para mi estómago que arde. No puedo amar. Se dibuja en cada bucle de mi pelo, una maldición de haber perdido la pureza para siempre, vivir sospechando, una cáscara demasiado crujiente envuelve lo que queda de mi.

Ardía bajo mi mirada una ilusión que parece se esfumó con las lágrimas. No mereces eso. Ha pasado un año del infierno cohabitado por rostros de lo angelical, de rizos dorados, un infierno frío esta vez, no poder encontrarte ni a la luz. ¿Será un Deja Vú? Fue demasiado duro, demasiadas tormentas para un sólo paraguas y ahora..me siento tan hueca como ni siquiera sospechaba.

Buceando bajo un agua gélida, el vacío, el sonido del agua, como un pitido dulce y adormecedor, el cabello dibujando formas, muecas de dolor, burbujas en las pestañas, todo el aire que podía respirar ahí dentro. Nadie podía traerlo hacia aquí, el río en su crecida lo gritaba, iba a ahogarme en aquello que me empeñaba en amar, en lo que absurdamente empleé buena parte de mi vida, dormida en un autobús, con pasos entre las hojas, una patada, hacerlas volar en todas direcciones, una fotografía.

Ahora, el vacío inunda mis entrañas, miro al techo, y no siento nada. La nada me sigue a cada paso, y este sentimiento, que ni la lluvia podría redimir, hiere mis dedos. Se marchó la energía por vivir, esa energía que echaba chispas a cada palabra, que ansiaba una mirada inteligente, una conversación con un viejo pintor entre montañas, tan lejos de la civilización, mostrándome sus antiguas máquinas de fotos, con una voz de fantasía, de narrador de sueños. Con un pantalón viejo y unas deportivas cochambrosas, pero con tanta ansia de pisar la nieve por unos pies ajenos…por los propios era insuficiente.

Hoy piso el hielo de los charcos y cruje como yo, cuando me doblo sobre mi misma. Hoy, no hay canciones suficientes que narren ninguna historia, no hay sorpresa infantil, sólo apuntes, tener que ser, que hacer, que sentir…

El vacío me duele, es otra parte de mi. El tiempo tarda en hacer efecto, es el ibuprofeno del dolor, el prozac de la desesperanza.

Me encierro en libros, obsesiva por leer lo que siento escrito por otra mano. La navidad me sienta fatal, supongo. No tengo ganas de salir de casa, me obligo a consumir conciertos y algunas cervezas, por hacer algo con toda esta nada, despistarla. Es inútil.

Nunca debes entregarte así, estaba segura de no poder soportarlo, de que me habían arrancado los motivos, los sentidos de cuajo, sentí el tirón.

Y ahora, Sibila de lodo, he de darte la razón: necesitamos más tiempo, más tardes a solas, más frío en la cara.

Más lluvia.

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