Archivo diario: diciembre 19, 2010

living in the beatiful vacuum…

17-12-10

Ibuprofeno para mi estómago que arde. No puedo amar. Se dibuja en cada bucle de mi pelo, una maldición de haber perdido la pureza para siempre, vivir sospechando, una cáscara demasiado crujiente envuelve lo que queda de mi.

Ardía bajo mi mirada una ilusión que parece se esfumó con las lágrimas. No mereces eso. Ha pasado un año del infierno cohabitado por rostros de lo angelical, de rizos dorados, un infierno frío esta vez, no poder encontrarte ni a la luz. ¿Será un Deja Vú? Fue demasiado duro, demasiadas tormentas para un sólo paraguas y ahora..me siento tan hueca como ni siquiera sospechaba.

Buceando bajo un agua gélida, el vacío, el sonido del agua, como un pitido dulce y adormecedor, el cabello dibujando formas, muecas de dolor, burbujas en las pestañas, todo el aire que podía respirar ahí dentro. Nadie podía traerlo hacia aquí, el río en su crecida lo gritaba, iba a ahogarme en aquello que me empeñaba en amar, en lo que absurdamente empleé buena parte de mi vida, dormida en un autobús, con pasos entre las hojas, una patada, hacerlas volar en todas direcciones, una fotografía.

Ahora, el vacío inunda mis entrañas, miro al techo, y no siento nada. La nada me sigue a cada paso, y este sentimiento, que ni la lluvia podría redimir, hiere mis dedos. Se marchó la energía por vivir, esa energía que echaba chispas a cada palabra, que ansiaba una mirada inteligente, una conversación con un viejo pintor entre montañas, tan lejos de la civilización, mostrándome sus antiguas máquinas de fotos, con una voz de fantasía, de narrador de sueños. Con un pantalón viejo y unas deportivas cochambrosas, pero con tanta ansia de pisar la nieve por unos pies ajenos…por los propios era insuficiente.

Hoy piso el hielo de los charcos y cruje como yo, cuando me doblo sobre mi misma. Hoy, no hay canciones suficientes que narren ninguna historia, no hay sorpresa infantil, sólo apuntes, tener que ser, que hacer, que sentir…

El vacío me duele, es otra parte de mi. El tiempo tarda en hacer efecto, es el ibuprofeno del dolor, el prozac de la desesperanza.

Me encierro en libros, obsesiva por leer lo que siento escrito por otra mano. La navidad me sienta fatal, supongo. No tengo ganas de salir de casa, me obligo a consumir conciertos y algunas cervezas, por hacer algo con toda esta nada, despistarla. Es inútil.

Nunca debes entregarte así, estaba segura de no poder soportarlo, de que me habían arrancado los motivos, los sentidos de cuajo, sentí el tirón.

Y ahora, Sibila de lodo, he de darte la razón: necesitamos más tiempo, más tardes a solas, más frío en la cara.

Más lluvia.

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