Archivo mensual: enero 2011

El indomable Will Hunting I

“Eres un crío y en realidad no tienes ni idea de lo que hablas. Es normal, nunca has salido de Boston. Si te pregunto por Miguel Angel lo sabes todo: vida y obra, aspiraciones políticas, su amistad con el Papa, su orientación sexual… lo que haga falta. Pero tu no puedes decirme como huele la Capilla Sixtina. Nunca has estado allí y has contemplado ese hermoso techo. No lo has visto. Si te pregunto por las mujeres, supongo que me harás una lista de tus favoritas. Puede que hallas echado unos cuantos polvos. Pero no puedes decirme que se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad. Eres duro. Si te pregunto por la guerra me citarás algo de Shakespeare “De nuevo en la brecha amigos míos”. Pero no has estado en ninguna. Nunca has sostenido a tu amigo entre tus brazos esperando tu ayuda mientras exhala su último suspiro. Si te pregunto por el amor me citarás un soneto. Pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable. Ni te has visto reflejado en sus ojos. No has pensado que Dios ha puesto un ángel en la Tierra para ti para que te rescate de los pozos del infierno, ni que se siente al ser su ángel. Al darle tu amor, darlo todo. No sabes lo que es dormir en un hospital dos meses por que los médicos vieron que el termino horario de visitas no va contigo. No sabes lo que significa perder a alguien. Solo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo. Te miro y no veo a un hombre inteligente. Veo a un chaval creído y cagado de miedo. Eres un genio Will eso nadie lo niega. Nadie puede comprender lo que pasa en tu interior. En cambio piensas que sabes todo sobre mi por que viste un cuadro y rajaste mi puta vida de arriba abajo. Eres huérfano, ¿verdad?. ¿Crees que sé como ha sido tu vida, quién eres por haber leido Oliver Twist?, ¿un libro basta para definirte?. Personalmente eso me importa una mierda por que no puedo aprender nada de ti de un maldito libro. Pero si quieres hablar de ti, de quien eres… estaré fascinado. A eso me apunto pero no quieres hacerlo, te aterroriza decir lo que sientes. Tu mueves chaval”.

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Heaven`s open

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Un día Cielbrouillé

Hoy ha sido un día Cielbrouillé. Atravesando la niebla en un autobús con los faros encendidos, caminando por las gastadas calles de Toledo, de comercios cerrados, a punto de abrir. De confluencia de gente en una plaza, distribuyéndose hacia sus puestos de trabajo, yo incluída.

Atravesaba el humo de mi propio cigarrillo, que se mezclaba con la niebla circundante, ambos haciéndome imaginar que podía estar en cualquier lugar que imaginase. La lavadora centrifuga y parece que va a despegar, los libros van anotados en archivos demasiado escuetos, en armarios, en baldas llenas de polvo. Hay que poner un sello a todas las cosas para etiquetarlas e indicar propiedad (escribo tan rápido que parece que hago garabatos).

De la gente que consume viajes y aviones hacia otro lugar sin reflejarse en los rostros ajenos, en un murmullo de idiomas, como de agua, que nunca llegas a descifrar muy bien. Viajeros sin asombro. De los que menosprecian la palabra me refugié en el cerebro de un romántico, preferiblemente Keats: su cerebro de fábrica de imágenes crepusculares, de sueños de intimismo empapado, de una dama que vio sólo un segundo. Era algo tan personal, que los retratos de estos hombres, devuelven una mirada-alma, que te desvalija por dentro. Quiero el abrazo alemán de Friedrich, quiero su abrazo.

Renoir nos espera en la galería, los colores están en la luz…paleta de luz, óleos iluminados incandescentes y vaporosos, nunca iguales.^

Pinacomorfosis: es un jardín para estar sólo.

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Deme medio kilo de Descartes

Tengo en la papelera amistades de muchos años y muchas otras tonterías. Supongo que habrá que tomarse las cosas de otra manera, no hay que rallar en el barroco del existencialismo. Hoy he estado releyendo viejos escritos, en mi carpeta del ordenador, donde guardo miles de borrones, comienzos de libros y demás. Yo quería escribir una historia de vampiros, de hecho escribí como unas treinta páginas, en las que más que nada, buscaba un soporte en la acción, para poder ahondar en los personajes, sobre todo en los sentimientos, en las miradas, en la belleza de unos rostros que imaginaba. Ahí se quedó y además, apareció crepúsculo y me alejó por completo del mundo vampírico en general, me daba arcadas sólo de pensar que un personaje que tanto juego podría dar: léase Drácula, véase la gran película expresionista Nosferatu, algunos poemas de Baudelaire, incluso Anne Rice en sus mejores tiempos; era utilizado con un argumento peor que malo, para ser superventas de quinceañeras, y además llevado al cine, en fin…pan y circo señores, qué le vamos a hacer, que no nos hagan pensar mucho, que a lo mejor nos damos cuenta de cómo está todo. Creemos gente que no piense, que será mejor, tanto para los que están arriba, como para la propia gente, so pena de estar un poquito tristes y amargados, de vez en cuando o siempre.

Y lo digo con pesar, hace ya años que me dedico a dar clases particulares, el sistema educativo cada vez hace pensar menos a los chavales: no leen nada, no saben redactar, y les resumen la filosofía de Platón o de mi querido Descartes en guiones sin conexión, les explican la filosofía en compartimentos estancos, donde no cabe lugar para la relación entre unos pensadores y otros, pero qué más, da, no están los estudiantes como para hacer relaciones. Recuerdo con pesar, mi examen de lengua de la selectividad, antes no se hacían comentarios pragmáticos, que me da nauseas explicar a mis alumnos, sino literarios, y los de la vieja escuela, lo sabrán mejor que yo. Pues bien, a mi me tocó comentar uno de los parlamentos que mantiene Andrés Hurtado con su tío Iturrioz en la terraza, dentro del Árbol de la Ciencia, un libro que sinceramente adoré. Daba tanto juego aquel texto, que más que estar haciendo un examen de lengua, parecía que comentabas un poco de filosofía presocrática metida de pleno en una voz de ese existencialismo del que tanto hablo y con el que tanto me identifico. Ahora no, ahora agasajan el texto con divisiones, subdivisiones, conectores, marcadores…es deprimente.

No quiero con esto, que el lector crea que el sistema educativo en el que yo estudié era la panacea, porque no era así, ni mucho menos, pero yo misma estoy experimentando en mis carnes, como cada vez es peor y peor. Como me cuentan que el profesor de filosofía se sienta en su mesa y redacta tal cual lo que pone en el libro..Por el amor de dios…la filosofía no puede entenderse así, no puede aprenderse de papagayo, una grabadora lo hace mucho mejor!! La verdad, es que yo tuve la suerte de tener un profesor de filosofía genial, que para explicar a Platón arrastraba una mesa al medio de la clase y decía: “¿qué es esto?” y uno a uno teníamos que decir, porqué era una mesa: porque tiene cuatro patas, porque sirve para apoyar cosas…para darnos cuenta después de que en realidad, nadie tenía la respuesta: ¿acaso no llevaba a cabo este hombre, la mayeútica socrática,a  las aulas de bachillerato?, pues sí, pero eso lo comprendí después, muchas lecturas y asignaturas de filosofía después. Para mí, resultaba realmente alucinante, como si seguías las premisas de determinado filósofo, en realidad no podías hacer otra cosa que dar la razón a su teoría, o volverte loco buscándole tres pies al gato. No saben cómo agradezco la llegada de la filosofía a mi vida.

Ahora me encuentro, explicando a mis alumnos a Kant o a Ortega y Gasset, haciendo grandes aspavientos, con los ojos muy abiertos por la emoción que me produce poder hacer entender a alguien lo geniales que fueron y son estos pensadores, mi eterna manía de intentar la empatía con el otro, de intentar aquel asombro que a mi me invadía cuando iba atando cabos del pensamiento de x filósofo, les llegue a ellos. Pero no, cuando yo pregunto si no les parece asombroso, me miran con pesar y me responden: pues no. No saben lo triste que me marcho. Es como si hubiera fracasado en una importante misión, que no sé porqué, me creo que tengo.

Mientras tanto, voy y vengo como si nada, trabajo, estudio, vengo y voy de acontecimientos culturales, le compro una cuerda a mi guitarra en el Real Musical de regalo de navidad. Me auto-regalo un par de libros, mientras nerviosa espero que otra mano los encuentre, que alguien me zarandee por los hombros.

 

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Nómadas

Allí donde no buscastes,

había un acordeón,

junto a la voz de un poeta

(cerca de mi guitarra

detrás de la puerta.)

 

Ponen hoy voz

seis cuerdas,

a las bocas sin aliento

de los que tuvieron

que marcharse,

de los que dormían

inquietos.

 

Emigrantes eternos

de norte a sur,

de mar a a olivo,

del olor a salitre,

al sudor frío.

 

Ya no existen

las playas que recuerdo,

las grúas del puerto,

nos dijeron adiós

con sus brazos de hierro.

 

Devolvedme a mi mar,

a mi oscuro cielo,

a esa lluvia incesante,

al trajín de marineros.

 

De ecos está hecha esta casa,

de luces apagadas,

de llamas extintas,

del candor de las palabras.

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La poesía es un arma cargada de futuro

Sin más, esta tarde gris, ante chorros de apuntes, dedico tan solo un momento para la reflexión, y escucho a Celaya en la boca de Paco Ibáñez. “La poesía es un arma cargada de futuro”, uno de mis poemas prohibidos, prohibidos por lo que remueven dentro de mi conciencia, y por las lágrimas silenciosas que me arrancan, prohibidos por donde me llevan, de donde no quiero regresar. Prohibidos para un mundo de sordos y ciegos, donde todo puede medirse, comprarse y  venderse. El darse cuenta de todo este vacío hay que pagarlo, el darse cuenta de este absurdo circo de payasos y marionetas gastadas, cansadas de hacer siempre lo mismo. Poema universal, más allá del tiempo, que todo lo trasciende, cuando ya nada se espera…

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forget forgot forgotten

Te estoy olvidando por completo. Me arrancaste la jaula en la que me protegía de las heladas de este lugar, pero ya ni siquiera me duele la ausencia de esos barrotes, sufro más por la ausencia de montañas y bosques donde respirar, por la ausencia de esas migraciones al norte, donde la gente no se conoce. Cuando ya has recorrido suficientes kilómetros que te separan de una tierra seca, de un lugar al que tienes asociado toda la oscuridad que ha venido en nubarrones y en rachas a tu vida, desde que tenías cuatro años, sin ni siquiera poder comprender.

En el autobús, me comían los nervios por llegar, y comenzaba a respirar cuando estaba más lejos, cuando el paisaje cambiaba del amarillo inhóspito a la humedad de un verde, a las cimas picudas que desafiaban al mismísimo cielo. Sí, recuerdo aquella vez, aquella navidad que nevó y había buitres en la carretera, era un puerto de montaña que parecía conducir al invierno, y me daba miedo recorrerlo en autobús, sobre todo cuando nevaba.

Bob Dylan de fondo para recorrer Cantabria en una vieja furgoneta, no está nada mal, no nos importaba dormir en los coches, ni en los pórticos de las iglesias románicas. Era la vida, que lo llenaba todo con el pulso de un momento, con una electricidad que me llegaba a las yemas de los dedos, y que con el tiempo se volvió hacia dentro quemándome los nervios y la paciencia.

No es que te eche de menos, me echo de menos a mi misma y a cómo solía ser: caminando por el monte con los pantalones y el pelo empapados, con una mochila raída de emociones, con unas botas sucias, incansables de pasos y kilómetros. Pero con el tiempo comprendí, que como dice una gran canción: “Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”. Encaramados a un muro, para escuchar el mar, parecíamos vigías de las olas, aquella noche tan fría, y resulta que con el tiempo, se llevan los recuerdos a rastras, porque pesan demasiado.

Quisiera salir de esta pecera existencial, y te escribo para que no me leas, soy consciente de que ya, en el límite del olvido, nada importa.

 

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