Archivo mensual: julio 2011

Francis Bacon

Mi pintura no es violenta; violenta es la vida.

*                 *                    *

Incluso en el más bello de los paisajes, en los árboles, debajo de las hojas los insectos se comen los unos a los otros; la violencia es parte de la vida.

*               *                    *

Nacemos con un grito; venimos al mundo con un grito, y quizás el amor no es más que una barrera entre el miedo a vivir y el miedo a morir.

 

Fracis Bacon.

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo Citas

Somebody to love

2 comentarios

Archivado bajo De mi BSO

El hombre águila

En la facultad hay un elenco de profesores bastante variopinto, toda una selva humana: hombres ratón, mujeres perro, hombre tigre…pero entre todos ellos destaca el hombre águila. El hombre águila imparte filosofía mirando casi siempre por la ventana situada a su izquierda, mostrándonos su perfil, con su pico y su ojo, siempre atento. Es alto, de piel morena, bastante delgado, utiliza gafas y gusta de posar su mirada alada por encima de los cristales, lo que le imprime cierto aire de seductor nato, que seduce sin siquiera darse cuenta. Se mueve con solemnidad, haciendo esos movimientos casi robóticos con que estas rapaces mueven la cabeza, aleteando suavemente con sus brazos tan largos y delgados, como si quisiera despegar para hacerse entender; sin embargo, tiene una torpeza casi divertida cuando se mueve en espacios pequeños, entre sillas, cajas y mesas,  pero una vez asentado definitivamente en un lugar, comienza el ritual: Atrapa el libro con sus dedos alargados mientras explica, como el águila bicéfala de Carlos V atrapaba el toisón de oro, siempre con esa mirada lateral, como protegiéndolo, causando a la vez maravilla y temor. Su pelo cano se ordena duramente sobre su magnífica cabeza, como un penacho que de vez en cuando se atusa, ante el disparo de alguna pregunta, mientras con la otra mano atrapa el libro aún con más fuerza. Impone, como lo hace un ave de gran envergadura, siempre con esa seriedad elegante, acompasada con cada uno de sus movimientos; cuando ríe, lo hace tímidamente, como si se le fuesen a herir las comisuras de los labios, finos, apenas abocetados, sobre los que se sitúa una nariz grande, de líneas rectas muy estilizada y hermosa.

Pero lo realmente impactante del hombre águila es su mirada. El hombre águila no mira, examina, te saquea por dentro con sus diminutos ojos marrones, hace que te sientas pequeño sentado frente a él, mientras te mira desde arriba; aún así la sensación no es incómoda, sino reconfortante: a la vez que te clava su mirada de rayos X, te abraza con sus enormes alas, mientras ese tabaco de vainilla que fuma, te sume lentamente en un dulce letargo.

3 comentarios

Archivado bajo intentos

Nina Simone

Deja un comentario

Archivado bajo De mi BSO